Playas famosas del cine

Hoy te invitamos a conocer cuatro de las playas más famosas del cine, hazte unas palomitas y ven con nosotros a viajar por el mundo de la mano de las playas más bonitas que han salido en el cine. Ya seas cinéfilo o amante de los paisajes playeros, seguro que te damos alguna buena idea para tus próximas vacaciones.

1. Hawaii | Halona Cove | De aquí a la eternidad

Nos remontamos en esta primera posición a la década de los 50 y, aunque vemos esta playa en blanco y negro en el filme, es una de las playas salvajes más bonitas de Hawaii. Seguro que todos recordáis el tórrido beso al salir de su baño en la playa de los protagonistas que encarnaban Deborah Kerr y Burt Lancaster. Si queréis emular esta escena tan apasionada, ya sabéis que tendréis que viajar a la remota Oahu en medio del Océano Pacífico.

2. México | Los Cabos | Troya

Todos recordamos las perfectas e idílicas playas de Grecia en la épica película Troya donde Brad Pitt y Eric Bana se enfrentaban a una lucha a muerte. Pero, un momento, ¿estás seguro de que esas aguas corresponden a Grecia? Lamentamos decirte que no se trasladaron hasta la bella Europa para rodar el filme. Se quedaron mucho más cerca de Hollywood, concretamente en la península de Baja California.

3. España | Almería | Indiana Jones y la Última Cruzada

Allá en los 80, Steven Spielberg decidió rodar grandes escenas de Indiana Jones y la Última Cruzada en tierras andaluzas. No sólo la playa de Mónsul, donde sucede la escena de la persecución de un avión nazi a Indi y a su padre (Sean Connery), es protagonista en este filme. El desierto de Tabernas, que ha aparecido en innumerables películas de género Western con Eastwood sobre todo, también tiene aquí cabida.

playas de cine

Playa donde se rodó Jaws

4. Estados Unidos | Cape Cod | Tiburón

No podíamos terminar sin hablar de una de las playas que más fobias ha causado en la generación de los 70-80. La playa donde se rodó la escalofriante Tiburón. Nos trasladamos a Massachusetts, bañada por el Atlántico, para llegar a una isla, Martha’s Vineyard. Fue aquí, donde una vez más Spielberg, quiso congelar de terror a muchos de sus fans con este filme. Aunque diera miedo meterse en el agua, hay que reconocer que la fina arena blanca y agua azul invitaba al baño aunque acechara un terrorífico tiburón.

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